Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

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Barrios Bajos, la obra maestra de Pedro Puche

agosto 14
18:00 2017

Como indica Augusto M. Torres en su libro, “la fuerza de Barrios Bajos es tanta que sitúa a Pedro Puche en un lugar de honor entre los directores españoles malditos”. Como narrábamos ayer, Pedro Puche fue un desconocido director de cine que nació en Yecla a finales del siglo XIX. Dirigió seis películas, fue guionista de otras dos y director de doblaje en dos más. Escribió teatro y algunos cuplés que años más tarde popularizaría la grandísima Sara Montiel.

Su trayectoria cinematográfica comenzó en los años de la República (1935) con “No me mates (los misterios del Barrio Chino)”, aunque su película más destacada llegaría dos años después en 1937. Fue “Barrios Bajos”.

Según M. Torres, “el resto de sus películas no son buenas, ni las realizadas durante la II República ni las que realizó en la posguerra, pero Barrios Bajos tiene algo que la convierte en un film especial”.

En mayo de 1937, los cines Fémina, Coliseum y Francisco Ferrer en Barcelona estrenaban simultáneamente “Barrios Bajos”, primera película producida por el Sindicato de Industria del Espectáculo (SIE). Y es que, como ya contábamos ayer, al estallar la Guerra Civil, la producción cinematográfica de Barcelona quedó en manos del sindicato anarquista CNT-FAI, ya que el SIE colectivizó las salas de exhibición y la mayor parte de los estudios cinematográficos de Barcelona.

barrios bajos pedro puche

Grabada en los poderosos Estudios Orphea, la trama plantea un triángulo amoroso, formado por Ricardo, Rosa y El Valencia. Ricardo, un joven pequeño-burgués, sorprende a su mujer con otro hombre y, arrebatado por los celos, mata al amante de un disparo. Huye, escondiéndose en un cafetín donde vive un antiguo amigo suyo, “El Valencia”, fornido estibador del puerto de Barcelona. “El Valencia” le acoge y protege de la curiosidad de Floreal, un peligroso bravucón dedicado a la trata de blancas y que intenta meter a Rosa en un burdel.

A pesar de ser una producción de SIE Films, no es cine social.​ Se trata de un drama pasional muy melodramatizado que, según algunos autores, avanza los planteamientos del futuro neorrealismo. Ambientado en el Barrio Chino de Barcelona, muestra una clara influencia del realismo poético francés de la época.

Quizá, el aspecto más social de la película lo esconde su propia producción. José María Caparrós, en su libro “Arte y política en el cine de la República (1931-1939)” explica que el Sindicato de la Industria del Espectáculo “se desvivía por la gente, para que nadie pasara hambre y todo el mundo tuviera trabajo”. Prueba de ello es “Barrios Bajos”. El film dio trabajo, además de a los cinco protagonistas, a otros 105 artistas de la época. “Aparte está el cuantioso número de técnicos que intervinieron en la realización de esta producción del SIE”. Además, continúa Caparrós, “el apoliticismo del que se le acusa, no me parece tan claro si examinamos el contenido de la historia, en cuyo drama hay implícita una ideología, una postura política que como mínimo está en la línea de reforma social que se proponía cierto sector de la España republicana”.

Para Carlos Fernández Cuenca, “Barrios Bajos era un soberbio aguafuerte de la vida del hampa” con el que se daba “un gran paso en la creación del cinema social preconizado en los actuales momentos de transformación sustancial de la vida”. Aun así, concluye Caparrós que “es muy dudoso, sin embargo, que pueda considerarse a Barrios Bajos como película social, pues mejor encajaría en la calificación de folletín con los ambientes populares típicos del género, con malos malísimos y buenos buenísimos, trazado cada uno de una pieza, sin la suficiente matización humana. Solo algunos detalles descriptivos poseen cierta calidad”.

barrios bajos pedro puche



La acogida de la crítica

El guión se basó en la obra de teatro homónima, Barris baixos (1935), de Luis Elías, previamente estrenada con cierto éxito por la compañía de Vila-Daví en el Teatro Español de Barcelona en enero de 1936, y representada nuevamente durante ese verano, ya comenzada la guerra. Sin embargo, Elías mostró públicamente su distanciamiento de la adaptación, para la que no se le había pedido su colaboración. ​ La adaptación introduce nuevos personajes secundarios, como el de la alcahueta, y cambia radicalmente el papel interpretado por Rosa. Mientras que en la obra teatral, está dispuesta a ejercer la prostitución como medio de subsistencia, sin ningún cuestionamiento moral, en la adaptación cinematográfica, Rosa es una joven ingenua que solo se salva de las acechanzas del pérfido Floreal gracias a la intervención de El Valencia.

Comenzó a rodarse en enero de 1937​, en interiores reconstruidos en estudio y en varios exteriores de la ciudad, por donde desfilan edificios emblemáticos del Paseo de Gracia, la Rambla de Cataluña, el moll de la Fusta, la Casa de l’Ardiaca o el puerto.

La banda sonora tiene como elemento central un tango, Barrios Bajos, que “describe un mundo barriobajero al que sólo puede redimir el amor”. La película fue proyectada por primera vez en cine Avenida de Barcelona el 22 de mayo de 1937 en sesión privada para la prensa y los artistas y personal técnico que habían intervenido en la filmación. Tres días después fue estrenada en Barcelona, en los cines Coliseum, Fémina y Francisco Ferrer.​ La película se estrenó en Madrid el 19 de julio de 1937​ y se proyectó durante 20 semanas, un periodo de tiempo comparable a las películas estadounidenses más taquilleras durante la guerra.

Fue el mayor éxito comercial del cine anarquista realizado durante la contienda, siendo exhibido en 159 salas de cine de la España republicana.​ Es posible que su éxito se debiera al carácter de folletín del argumento, que permitía a los espectadores evadirse de los trágicos acontecimientos de la vida cotidiana durante la guerra.​

barrios bajos 02 pedro puche

A pesar de ello, Puche recibió presiones de la CNT-FAI, pues no les gustó la película, ya que su trama carecía de orientación anarquista:​ “El autor que quiera recoger el alma popular, tiene que subir -en lugar de bajar, como él pretende- hasta la altura en que hoy viven entre sí las multitudes proletarias, con toda la fuerza de sus problemas, tan lejos, afortunadamente, de esos folletines del siglo pasado, que se nos dan”, argumentaron.​

Las críticas recibidas en prensa no fueron tampoco muy positivas, a pesar de lo cual se considera la mejor película de Pedro Puche. Así rezaba el diario La Vanguardia del 25 de mayo de 1937:

“Se ha insistido tanto en la necesidad de crear cinema auténtico, y al decir esto, queremos decir, poema de imágenes, obra de acción, escenas vivas de la vida real, dinamismo, ¡cinema! En una palabra, que no queremos repetir el ya manoseado tópico de ‘teatro fotografiado’ al que continuamente nos obligan nuestros realizadores. Y lamentamos sinceramente que sea esto lo que ocurra con la primera cinta producida en colectividad”.

Y continúan: “En primer lugar, hacemos constar que la obra cinemática no se parece en nada a la teatral. En la obra de Elías hay una síntesis que el director no ha sabido recoger. Hay además una serie de anécdotas que también han desaparecido, por lo que la obra resulta gris. Incluso las figuras principales resultan seres inciertos de una extraña psicología; además, en algunos momentos, los personajes se confunden porque su verdadera fisonomía no se ha realizado artísticamente. Y como estos eran los valores básicos que debieron conservarse al hacer la adaptación, el director, por falta de potencia, se sustrae a la síntesis y se dedica a dibujar escenas sueltas que no tienen ninguna dilación; y en algunos casos hasta resultan inmorales cuando no de mal gusto”. Y es que la película incluye algunas escenas eróticas que fueron consideradas como muy atrevidas en el momento de su realización.

Con todo, “Barrios Bajos” se convirtió en el buque insignia de Pedro Puche, que dirigió cinco películas más y participó como guionista o director de doblaje en otras tantas. Un director yeclano desconocido y olvidado que, sin embargo, lideró una de las películas más exitosas de los años de la guerra civil dando comienzo así a la Yecla cinematográfica que actualmente continúa el también director yeclano Rubén Bautista.

Pero, ¿ayudó Pedro Puche a que Yecla se situara en el mapa mundial del cine? Nunca lo sabremos, pero como ayer me hizo descubrir mi amigo Miguel Ángel Puche Lorenzo, catedrático de la Universidad de Murcia y que comparte apellidos con el director aquí homenajeado, el nombre de Yecla aparecería años más tarde en uno de los mapas que asoman al comienzo del afamado film “Casablanca” (1942). ¿Casualidad o causalidad?

➡ Leer primera parte del reportaje: Pedro Puche, el desconocido director de cine yeclano

yecla en casablanca 1942


Ver Barrios Bajos

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2 Comentarios

  1. Ojete Rojete
    Ojete Rojete agosto 14, 19:58

    Tanto en esta segunda entrega, como en el artículo que le precede, buena labor periodística y de investigación. Enhorabuena David.

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